Las palabras cambian con el tiempo, algunas se van, otras aparecen y hasta llegan a cambiar de significado. Aquí tenemos un claro ejemplo, un extracto de la obra "Don Quijote de la Mancha".
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de armas antiguas, caballo flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las demás noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún pichón de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda; los gigantes salvajes y enemigos mortales, lo restante.

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